La emoción de decir ‘sí’ en un ex convento del siglo XVI: la historia del Hotel Quinta Real Puebla

La experiencia de casarse en un jardín, playa, salón o recinto histórico no es la misma, por supuesto que cada uno tiene su propio encanto, pero, tener la magia de un espacio donde la historia permanece viva para un enlace es inigualable. Entre muros de piedra, patios cautivadores y detalles arquitectónicos que han resistido el paso del tiempo, la emoción de decir ‘sí’ en un ex convento del siglo XVI es excepcional. Nos referimos al Hotel Quinta Real Puebla, el cual ocupa lo que alguna vez fue el Ex Convento de la Limpia Concepción.
En el Centro Histórico existe un edificio cuya historia comenzó en el siglo XVI y que hoy continúa escribiendo nuevos capítulos a través de las parejas que eligen celebrar aquí su boda. Por lo tanto, se trata de un patrimonio vivo donde el pasado y el presente conviven para cada celebración. ¡Es mucho más que un hotel o un recinto para eventos!
El ex convento que es testigo del paso del tiempo
Mucho antes de convertirse en uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad, este inmueble formó parte de la historia religiosa y cultural de Puebla. De hecho, el Ex Convento de la Limpia Concepción fue fundado en 1593 durante el periodo virreinal de México, el segundo del área y dirigido por la orden de las Concepcionistas Calzadas. Por ello, durante siglos fueron espacios dedicados a la vida contemplativa de las mujeres.

Sin embargo, la riqueza histórica del recinto no solo radica en su antigüedad, sino en la capacidad que ha tenido para adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia. Así que, esa permanencia es precisamente lo que hoy convierte al Hotel Quinta Real Puebla en un lugar tan especial para celebrar una boda.
Del silencio monástico al lujo patrimonial
Como ocurrió con muchos espacios religiosos del país, el antiguo convento vivió una fuerte transformación tras las Leyes de Reforma del siglo XIX. Ya que, el edificio fue exclaustrado y, con el paso de los años, tuvo distintos usos que provocaron cierto deterioro de parte de su estructura original.
Dentro de su rica historia, fue el hogar de una monja prodigiosa conocida como “El Lirio de Puebla”, a la cual se le atribuyen hasta 51 milagros de curación. También, se utilizó como cuartel del Ejército Mexicano en 1862, antes de la segunda invasión francesa. En 1884, luego de varias compraventas el convento fue ocupado como vecindad durante algunas décadas.
Ya a finales del siglo XX, el 11 de diciembre de 1987, los inmuebles del Centro Histórico de la ciudad de Puebla son nombrados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Un año después, inversionistas privados lo adquieren y comienza un ambicioso proyecto de rescate patrimonial y arquitectónico cuyo objetivo era devolverle su magnificencia sin borrar las huellas del pasado. Por lo tanto, la restauración recuperó elementos originales como frescos, cúpulas de ladrillo, arcos de piedra y diversos detalles históricos que hoy forman parte de la experiencia de quien lo visita.

La historia del Hotel Quinta Real Puebla
Luego de casi 10 años de trabajo, lo compra una importante marca hotelera quien lo opera durante 15 años. Y finalmente, en 2013 se convierte en parte de la colección de hoteles de Quinta Real, la cual se distingue por su concepto único, propio y elegante de edificios históricos y haciendas mexicanas.
Además, actualmente incorpora servicios contemporáneos, los cuales se agregaron con especial cuidado para respetar la estética virreinal del recinto. ¿El resultado? Un equilibrio difícil de encontrar: un hotel de lujo que ofrece todas las comodidades sin renunciar a la autenticidad de un edificio con más de cuatro siglos de historia.
Entre patios, cantera y talavera
Así mismo, parte del encanto del Hotel Quinta Real Puebla reside en la manera en que cada espacio refleja la esencia de la ciudad.
Por ejemplo, los patios abiertos centrales continúan siendo el corazón del inmueble. Estos están rodeados por arcos de piedra y se acompañan por fuentes que evocan la tranquilidad que alguna vez caracterizó la vida conventual.
También está presente la cantera gris y rosa en marcos, columnas y arcos, típicas de la región. Mientras que la madera tallada en tonos oscuros (caoba y cedro) está presente en muebles, puertas y cabeceras. Por último, el hierro forjado se utilizó en balcones y luminarias estilo candelabros que iluminan los antiguos pasillos.

A todo esto, se suma uno de los elementos más representativos de Puebla: la talavera. Integrada de forma sutil en distintos rincones del hotel, rinde homenaje a una de las expresiones artesanales más famosas e importantes de la región.
Así que, la arquitectura barroca, los techos con vigas de madera y las obras de arte convierten la decoración en un lujo atemporal. Por ello, el estilo clásico-virreinal es rico en texturas, materiales pesados y detalles ornamentales. Aquí, cada huésped se sentirá como en una antigua casona señorial o en un palacio clerical.
La emoción de decir ‘sí’ en un ex convento del siglo XVI en Puebla
Seamos honestos, las bodas están hechas de momentos irrepetibles. Desde la emoción de despertar el día de la ceremonia, los preparativos con familiares y amigos, los últimos minutos antes de caminar hacia el altar o hasta los instantes de calma que llegan cuando la fiesta termina.
Y sí, el Hotel Quinta Real ofrece el escenario ideal para vivir cada una de esas experiencias.
Con 84 suites, el hotel conserva el carácter histórico mientras incorpora un diseño contemporáneo pensado para la comodidad. Incluso, cada habitación posee una personalidad propia, enmarcada por el entorno colonial que hace imposible olvidar dónde te encuentras.
Además, para ocasiones especialmente significativas destacan espacios como la Habitación Gobernador, así como la Suite Presidencial y la Suite Capilla. Por supuesto, concebidas como opciones nupciales para quienes desean convertir su estancia en una experiencia memorable.

Una boda tan única como la historia que la rodea
Así como no existen dos historias de amor iguales, tampoco deberían de existir dos bodas idénticas. Por ello, el Hotel Quinta Real Puebla permite que cada pareja personalice su celebración de acuerdo con su visión. No obstante, es importante recalcar que el banquete es operado directamente por ellos, ya que así garantizan una experiencia culinaria acorde con el enlace.
Al mismo tiempo, los novios tienen la libertad de incorporar proveedores externos para elementos como mobiliario, música o decoración, lo cual facilita que cada detalle refleje su identidad.

De hecho, entre los wedding planners que frecuentemente desarrollan bodas destino de alto nivel en el inmueble destacan Paula Abreu, Pamela Cano y Magda Sorcia, entre muchos otros más. Todos grandes profesionales con amplia experiencia en la creación de eventos memorables.
Por consiguiente, esta combinación entre estructura, flexibilidad y patrimonio convierte a Quinta Real Puebla en un espacio capaz de adaptarse a distintas visiones sin perder aquello que lo hace extraordinario: su historia.
Al final, la boda dura un día, pero los lugares donde ocurre permanecen para siempre en la memoria. En el Hotel Quinta Real Puebla, el amor encuentra un escenario hermoso para celebrarse, un lugar donde el pasado le da sentido al presente y donde cada promesa tiene un significado duradero.
Entre cantera, talavera y arquitectura centenaria, las nuevas historias de amor continúan escribiéndose sobre piedra antigua, lo cual demuestra que algunos lugares nunca dejan de inspirar.
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